Visualización, una técnica de relajación

Técnica de Relajación
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Visualización, una técnica de relajación

Visualización es una técnica de relajación en la que se deben formar imágenes mentales para hacer un recorrido visual. Se busca imaginar lugares y situaciones pacíficas y tranquilas.

Es recomendable cerrar los ojos, sentarse en un lugar tranquilo, aflojar la ropa ajustada y concentrarse en la respiración. Es fundamental intentar concentrarse en el presente y tener pensamientos positivos.

Para relajarse con la visualización hay que incorporar tantos sentidos como uno pueda. Hay que intentar hacer uso de todos los sentidos: el olfato, la vista, el oído y el tacto.

Por ejemplo, si te imaginas relajándote en el océano, piensa en el olor del agua salada, el sonido de las olas que rompen y la calidez del sol sobre tu cuerpo.

Ejercicio para hacer en grupo

Visualización camino de la playa
Estoy tumbado con los ojos cerrados, me voy alejando de  los ruidos y exigencias cotidianas, comienzo a visualizarme con todo tipo de detalles descendiendo por un camino que desemboca en la playa. Me veo recorriendo el camino, hace un día cálido, el sol me calienta y la sensación es agradable.

Una fresca brisa en mi frente me refresca, siento como los pies se hunden levemente en la arena caliente y me gusta, es una sensación agradable, muy agradable. Desde aquí puedo mirar al horizonte, veo el azul del mar, veo el azul del cielo, tengo la sensación de estar rodeado de azul un azul que me relaja y me llena, me invade y me sosiega.

Percibo los olores salobres del mar, de la arena, escucho el sonido del viento al filtrarse entre las hojas de unos árboles cercanos. Me tumbo en la arena caliente y me relaja, los granos de arena comunican su calor a mi espalda y disuelven la tensión como un azucarillo se disuelve en agua caliente.

El cielo azul, el mar azul me relajan, el sonido del viento entre las hojas me relaja, el sonido de las olas me relaja. Siento la relajación y la calma, me permito permanecer en este estado unos momentos y me preparo para abandonar el ejercicio.

Regreso a mi habitación, y tomo conciencia del estado de relajación en que me encuentro, me doy cuenta que puedo volver a esta playa interior a relajarme cuando lo desee, se que mi imaginación es una fuente de calma y de paz.

El ejercicio propuesto en este artículo se extrajo del sitio larelajación.com

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