Dinámica El Alegato
Junio 3rd, 2016 by admin

Dinámica El Alegato

Dinámica de Comunicación

Objetivos de la dinámica El Alegato:
– Identificar distorsiones que se producen en la transmisión oral de un mensaje.
– Visualizar la importancia de como interpretamos y como transmitimos dicha interpretación
– Identificar que siempre comunicamos haciendo un recorte de la interpretación
– Visualizar que comunicamos desde una subjetividad

El coordinador/a solicitará cinco voluntarios y se les pedirá que salgan del salón. Los integrantes que queden dentro de la sala deberán tener una actitud imparcial sobre la dinámica, no deben participar activamente (no hacer gestos ni comentarios para no influir sobre los cinco voluntarios).

Se solicita a uno de los voluntarios a ingresar al salón y se le muestra la siguiente imagen. Esta imagen se puede proyectar en grande para que la vean los compañeros que permanecen en la sala.

“El alegato” de Bernardo Ferrandiz Badenes 1881

Se le explica al voluntario que ingreso, que mire atentamente el cuadro para luego comentarlo oralmente a otro de los voluntarios. Una vez que el primer voluntario se haya tomado el tiempo para ver el cuadro, se saca el mismo de la visualización de todos para que el resto de los voluntarios no lo vea.

Ingresa el segundo voluntario al salón, y el primero le debe transmitir verbalmente lo que vio. Nadie puede hacer comentarios al respecto. Luego ingresa el tercer voluntario y el segundo le debe retransmitir lo que le dijo el primero. El tercer voluntario se lo comunica al cuarto y el cuarto al quinto. Este último debe manifestar a todos el mensaje final.

Es importante que durante la dinámica solo hablen los dos participantes involucrados en cada situación. Nadie puede hacer comentarios al respecto.

Dinámica El Alegato
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Primer Momento)
¿Hubo diferencias entre el primer mensaje y el último? ¿Cuales fueron?
¿Por qué creen que se dio la distorsión? Es bueno que los 5 voluntarios cuenten la experiencia porque facilita identificar los “ruidos” de la comunicación (lo que uno quiso decir, lo que dijo, lo que el otro entendió, lo que el otro quiso transmitir y lo que transmitió)
En la interacción entre los voluntarios ¿hubo parafrasesos para asegurarse lo que se había comprendido de la charla? ¿si hicieron preguntas para ver si habían entendido lo que uno le contaba?

Luego se le pide a otros cinco voluntarios, no pueden ser los mismos anteriores, que se retiren de la sala. Se vuelve a hacer la dinámica pero mostrando dos imágenes, la exhibida anteriormente, y la siguiente.

“El alegato” de Bernardo Ferrandiz Badenes 1881

“El alegato” de Bernardo Ferrandiz Badenes 1881

Luego se vuelve a repetir el ejercicio anterior. Un voluntario ingresa, ve las imágenes y se la cuenta al segundo voluntario. La dinámica continúa hasta que el último voluntario relata a todos el mensaje final.

Dinámica El Alegato
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Segundo Momento)
¿Qué cambio del primer mensaje al segundo? ¿Había un conocimiento previo? ¿Es más o menos fácil la comunicación con un conocimiento previo?
En el primer mensaje hubo un recorte de la situación, ¿esto impacto en el contenido de lo que se comunica? Cuando comunicamos, ¿hacemos recortes?

Para concluir se les lee la explicación de la obra
“El alegato” es una obra de Bernardo Ferrandiz Badenes de 1881
Cuenta la historia de una madre que no quiere que su joven hijo sea alistado de forma forzosa para la guerra. Al fondo a la derecha pues es donde están tomando las medidas de un joven y su cara no es precisamente de alegría.  Ese es el futuro, en el centro el presente, el alegato de una madre para que su joven hijo no vaya a la guerra. El alegato es que la madre necesita a su hijo para traer pan a casa porque no hay un padre.
(Fuente: https://demuseospormalaga.com/2016/03/02/el-alegato-b-ferrandis/)

Dinámica El Alegato
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Tercer Momento)
¿Hubo diferencias entre los mensajes de las dos actividades y el suceso que se relato sobre la historia? ¿A que se debe? ¿Como influye la interpretación subjetiva cuando comunicamos? ¿Qué comunicamos y desde dónde?

Dinámica El Alegato posibilita trabajar sobre los siguientes temas: prejuicios, escucha activa, parafraseosituación, realidad

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Dinámica Construyendo la Realidad
Junio 1st, 2016 by admin

Dinámica Construyendo la Realidad

Dinámica de Conocimiento

Objetivo de la dinámica Construyendo la Realidad:
– Identificar que la realidad es una construcción social
– Detectar que el contexto influye en como percibimos la realidad
– Visualizar que hay tantas realidades como sujetos
– Identificar que la realidad es subjetiva, y que al mismo tiempo, la subjetividad da sentido a la realidad
– Cuestionar la generalización y la universalización

El coordinador/a formará cuatro subgrupos a los que le entregará una serie de ejercicios para realizar en un breve tiempo. Si los equipos están compuestos por mas de seis personas es conveniente armar más subgrupos.

A cada equipo se le entregará una de las imágenes que se adjuntan a continuación y se les solicitará que identifiquen a:

  • Personaje de menor estatura
  • Personaje más delgado
  • Personaje de mayor estatura
  • Personaje más gordo
  • Personaje que tiene más fuerza
Personajes1

Imagen con Personajes para el Equipo #01

Imagen con Personajes para el Equipo #02

Imagen con Personajes para el Equipo #02

Imagen con Personajes para el Equipo #03

Imagen con Personajes para el Equipo #03

Imagen con Personajes para el Equipo #04

Imagen con Personajes para el Equipo #04

Al concluir la actividad cada equipo habrá realizado su elección y los personajes seleccionados no serán los mismos porque el grupo de personas es diferente en cada grupo de imágenes.

Dinámica Construyendo la Realidad
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Primer Momento)
¿Por que Jirafales es el más alto para un equipo pero no para otros? ¿Qué se modificó?
¿Como influye el contexto en cómo categorizamos las cosas? ¿La idea de alto, bajo, gordo y bajo dependen del contexto? ¿Tenemos en cuenta como impacta el contexto en nuestras decisiones de la vida diaria?
Parece sencillo identificar y categorizar aquellas cosas que se pueden medir, pesar y calcular, pero ¿qué pasa con aquellas cosas que no se miden, ni se pesan, ni se calculan?

A continuación a cada equipo se le distribuye la imagen de unas casas para que cada uno elija en ¿cuál viviría y por qué? y ¿en cuál no vivirían y por qué?

Imagen con Casas

Imagen con Casas

Dinámica Construyendo la Realidad
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Segundo Momento)
¿Todos han elegido las mismas propiedades o diferentes? ¿Por qué se decidieron por unas y no por otras? ¿Qué notaron de diferente en las elecciones realizadas dentro del equipo en relación con la primer actividad (la de los personajes)? ¿Por qué en esta oportunidad hubo diferencias en las elecciones?
¿Alguna se destacó como la más elegida o la menos elegida?  Si es que sí, ¿por qué habrá ocurrido? ¿Hay gustos sociales comunes? Si es que sí, ¿por qué será? ¿como influyeen mis decisiones?

Como última actividad a cada grupo se le entregará una imagen con personalidades importantes del mundo. Cada uno deberá seleccionar las cinco personas más importantes, si las pueden escribir en orden de importancia mejor.
Luego en grupo grande se compartirán la selecciones realizadas.

Dinámica Construyendo la Realidad
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE (Tercer Momento)
¿Por qué creen que hay diferentes elecciones? ¿Alguna personalidad es “realmente” más importante (por naturaleza) que otras, o la importancia se la otorga quien se la asigna?

Construyendo la Realidad posibilita trabajar sobre los siguientes temas: verdad, realidad, subjetividad, universalizar, naturalizar

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Dinámica El Gato y El Ratón
Mayo 28th, 2016 by admin

Dinámica El Gato y El Ratón

Dinámica de Autoconocimiento y Autoestima | Dinámica de Debate y Discusión | Dinámica de Viajes Imaginarios

Objetivo de la dinámica El Gato y El Ratón:
– Experimentar sentimientos de empatía
– Ejercitar “ponerse en el lugar del otro”
– Debatir y discutir acerca de cómo trabajar la empatía

Para llevar adelante esta técnica es necesario contar con un grupo maduro en realización de dinámicas, y comprometidos con la tarea de trabajarse para mejorar tanto a nivel individual como grupal.

Utilizaremos la técnica de visualización o viaje imaginario, la misma consiste en escuchar un relato en el que comúnmente se toma protagonismo del mismo, imaginando y visualizando las escenas narradas. Es por esto que se necesita un compromiso pleno de los integrantes del grupo.

El coordinador/a les solicita a los integrantes que cierren los ojos y que durante el relato imaginen y visualicen las situaciones que se estarán narrando. Les comenta que les contará el cuento de El gato y El Ratón, la historia dice así (es conveniente narrarla tranquilo y sin prisa):

“Entras en una casa, todo es muy grande, las paredes son muy altas, los techos están muy alejados del piso, el sillón es inmenso, al igual que la biblioteca y las ventanas. De repente te das cuenta que te has convertido en un ratón, todo lo que te rodea es gigante. Rápidamente atraviesas el comedor y te diriges a la cocina y desde la puerta ves una escoba apoyada sobre una heladera repleta de imanes y ollas apiladas en una mesada. Cuando estas por ingresar te encuentras con un gato que relame sus labios porque quiere comerte, sales rápidamente hacia atrás y quedas acorralado en un rincón,  el gato da pasos lentos y firmes, poco a poco se te acerca y justo en el momento de darte el primer bocado te conviertes en gato, y el gato en ratón”

Se les pide a los participantes que lentamente abran los ojos y se los invita a reflexionar acerca de las emociones que fueron surgiendo en el relato.

Dinámica El Gato y El Ratón
IDEAS PARA EL MOMENTO DE REFLEXIÓN Y DEBATE
¿Qué sentían cuando veían que su entorno era enorme, conocido y desconocido al mismo tiempo? ¿Qué les paso al ver los ambientes de una casa desde otra perspectiva?
¿Qué sintieron al ver al gato? ¿Qué sintieron cuando iban a ser comidos?
¿Qué emociones les despertó al transformarse en gato y el gato en ratón? Si el cuento hubiera seguido, ¿que harían?
¿Actuamos poniéndonos en el lugar del otro o hacemos lo que uno quiere sin pensar en los demás? ¿Logramos comprender lo que puede estar viviendo el otro o sólo nos damos cuenta cuando cambian los roles?

Dinámica El Gato y El Ratón posibilita trabajar sobre los siguientes temas: , perspectiva, empatía, subjetividad, realidad

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Mayo 25th, 2016 by admin

El Gorila Invisible

El experimento de “ el gorila invisible ”, efectuado por dos psicólogos de la Universidad de Harvard, muestra las limitaciones, incluso grotescas, que tiene la percepción humana, y señala también la incapacidad de los sujetos para admitir esas limitaciones.

Hace aproximadamente doce años, condujimos un experimento sencillo con la ayuda de estudiantes de la materia de psicología que dictábamos en la Universidad de Harvard. Para nuestra sorpresa, se ha convertido en uno de los experimentos más conocidos de la disciplina. Aparece en libros de texto y se lo enseña en cursos de introducción a la psicología en todo el mundo. Hay notas referidas a él en revistas como Newsweek y The New Yorker y ha sido incluido en programas de televisión. Incluso ha sido exhibido en museos. Su popularidad radica en que revela, de modo humorístico, algo inesperado y profundo acerca de cómo vemos nuestro mundo, y también sobre lo que no vemos. Nuestra experiencia vívida encubre una notable ceguera mental: suponemos que los objetos especiales o inusuales llaman nuestra atención cuando, en realidad, a menudo nos pasan inadvertidos por completo. Desde que nuestro experimento fue publicado en la revista Perception, en 1999, se ha convertido en uno de los estudios más mostrados y debatidos dentro de la psicología. En 2004 ganó el “Premio Nobel Ig”, que se entrega a “aquellos logros que primero hacen reír y luego pensar”.

Has la prueba!… debes contar la cantidad de pases que hacen los jugadores con remeras blancas e ignorar los pases realizados por los jugadores con remeras negras… ¿Cuántos puedes contar?

http://www.theinvisiblegorilla.com/videos.html

Para nuestra sorpresa, ¡alrededor de la mitad de los sujetos de nuestro estudio no había notado el gorila! Cuando volvieron a mirar el video, esta vez sin contar los pases, lo detectaron fácilmente y quedaron atónitos. Algunos dijeron: “¿No vi eso?” o “¡No puede ser!”. Algunos nos acusaron de cambiar la cinta cuando no estaban mirando.

Desde entonces, el experimento repitió muchas veces, bajo distintas condiciones, con diversas audiencias y en múltiples países, pero los resultados son siempre los mismos: cerca de la mitad de las personas no ven el gorila.

¿Cómo puede la gente no ver un gorila que camina delante de ellos, gira para mirarlos, se golpea el pecho y se va? ¿Qué vuelve invisible al gorila? Este error de percepción proviene de una falta de atención hacia el objeto no esperado; en términos científicos se lo denomina “ceguera por falta de atención”. Las personas, cuando dedican su atención a un área o aspecto particular, tienden a no advertir objetos no esperados, aun cuando éstos sean prominentes, potencialmente importantes y aparezcan justo allí adonde están mirando.

El hecho de que las personas pasen cosas por alto es importante, pero lo que nos impresionó aún más fue la sorpresa que manifestaron al comprobar lo que no habían visto. El estudio del gorila ilustra, quizá de manera más radical que cualquier otro, la influencia poderosa y generalizada de la ilusión de atención: experimentamos mucho menos de nuestro mundo visual de lo que creemos. Si fuéramos del todo conscientes de los límites de la atención, la ilusión se desvanecería.

Por Christopher Chabris y Daniel Simons
Extractado de “El gorila invisible y otras maneras en las que nuestra intuición nos engaña”
(Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-171117-2011-06-30.html)

El Gorila Invisible posibilita trabajar sobre los siguientes temas: observador, verdad, realidadsituación

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Mayo 21st, 2016 by admin

La afirmación de la realidad exterior

Hemos dicho que no nos es posible hablar de “verdad objetiva”, entendiendo por ella el dar cuenta del ser de las cosas. ¿Debemos, en consecuencia, inferir que todo es subjetivo? ¿Ha de negarse para el observador la posibilidad de afirmar la existencia de una realidad exterior a él? Evidentemente no. No negamos la existencia de una realidad objetiva. Sólo negamos la posibilidad de un conocimiento objetivo de esa realidad, de un conocimiento que sea independiente del observador que la observa y que, en consecuencia, no se vea afectado por él.

El negar que podemos conocer cómo las cosas son, no significa negar su existencia. La tendencia natural, espontánea, es sostener que la realidad está ahí, y que es tal cual la percibimos. Más aún, que todos la perciben de la misma manera. Esta posición -salvo el caso de los escépticos y algunos sofistas- fue indiscutida por un largo tiempo en la
filosofía. Ni siquiera constituía un problema. Sin embargo, desde los inicios de la filosofía moderna se ha puesto en cuestión nuestra capacidad para la aprehensión efectiva del “ser” de las cosas.

En el siglo XVIII Kant efectúa un giro copernicano en la filosofía al plantear que el entendimiento posee leyes que son previas a los objetos que se le presentan. Para saber qué somos capaces de conocer, debemos saber cuáles son esas condiciones. El ejercicio de esas leyes permite y exige al que conoce ordenar la experiencia desde esas limitaciones. La aprehensión de las cosas en sí escapa a las posibilidades del conocimiento humano, sostiene Kant. Lo único que podemos conocer son las cosas intervenidas -y en consecuencia modificadas- por las condiciones de nuestro entendimiento. Al examinar el hecho del conocer, Kant concluye que esa realidad: la mesa, la silla, los papeles de que hablábamos, es inaccesible para nosotros tal como ella es.

EL PLANTEAMIENTO DE KANT
La estructura de la conciencia está constituida por dos tipos de elementos a priori (independientes de la experiencia). Primero, lo que Kant llama las formas puras de la intuición o la sensibilidad: el espacio y el tiempo. Ambos son formas de organización de la experiencia y no atributos de los objetos. Los objetos no son una condición de nuestra experiencia del espacio, pero el espacio sí es condición de nuestra experiencia de los objetos. El tiempo, por su parte, corresponde a la forma del sentir interior. Es una condición del conocimiento humano que nos obliga a percibir las cosas una después de la otra, en secuencia, puesto que no somos perfectos. Si lo fuéramos podríamos percibir todo de una vez. Kant establece una distinción entre lo que las cosas son al interior del contexto de la experiencia humana: la cosa-en-mí o fenómeno, y aquello que queda fuera de la experiencia: la cosa-en-sí: el nóumeno. Sólo
podemos conocer los fenómenos: las cosas como aparecen a la conciencia.

En segundo lugar, la estructura de la conciencia está formada por conceptos a priori que corresponden a los diferentes tipos de relaciones a partir de los cuales los datos que provienen del mundo exterior se
ensamblan en una coherencia: son las categorías.

Cuando conozco algo, dice Kant, lo transformo, lo modifico. Espacio, tiempo y categorías son aportados por mí en ese acto del conocer, y su efecto es ordenar el caos de sensaciones que provienen del mundo externo. Lo que conozco es el resultado de lo dado por la realidad externa, más lo puesto por mí. Así, el conocimiento es en cierto modo una transformación de lo real. Esto significa que la mente humana no es, como se pensó, una tabula rasa en que vienen a imprimirse los estímulos llegados del exterior. La mente humana interviene activamente en la experiencia que es el conocimiento. El caos de sensaciones es procesado, nombrado, reconocido, sin lo cual “para nosotros no es nada”, como señalara Kant.

Estamos lejos de la noción de que el ser humano era un receptor pasivo de lo que la realidad externa imponía a sus sentidos y a su comprensión: el observador actúa sobre esa realidad y le da la forma, la secuencia y las relaciones que su estructura de observador exige. Lo que llamamos conciencia es un producto de esa acción y en esa acción el observador se constituye. No quiere decir esto que el observador “constituya” la realidad. Sólo constituye la manera en que da cuenta de ella. Y esta manera es propia de él, le pertenece.

EL OBSERVADOR, FENOMENOLOGÍA DEL OBSERVADOR
Rafael Echeverría
Newfield Consulting
Santiago, noviembre de 2007

La afirmación de la realidad exterior posibilita trabajar sobre los siguientes temas: observador, verdad, realidad, subjetividad

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Abril 3rd, 2016 by admin

La manera como observamos las cosas

Comenzaremos diciendo algo que bien podría parecer una obviedad: la forma como vemos las cosas es sólo la forma como vemos las cosas. Si reflexionamos un poco sobre esta proposición, reconoceremos, sin embargo, que en general suponemos que lo que hacemos es más que ver las cosas como las vemos: creemos que la forma como vemos las cosas corresponde a como las cosas son. De alguna manera damos por sentado que los seres humanos tenemos la capacidad de percibir las cosas en la transparencia de su ser, sin mayores filtros.

Basta, sin embargo, con situarnos desde la perspectiva de nuestra biología para reconocer los múltiples filtros que ella nos impone. Descubrimos que nuestras percepciones resultan de la forma como distintas perturbaciones ambientales desencadenan diferentes reacciones en nuestra estructura biológica. Los colores que percibimos, los sonidos que oímos, resultan todos ellos de los rasgos propios de nuestro sistema nervioso y de nuestros órganos sensoriales. Esos colores y sonidos, tal como los percibimos, no existen independientemente de nosotros. Ello no niega la importancia de los estímulos que los provocan, en la medida en que despiertan reacciones en nuestra biología. Pero el contenido de nuestras percepciones y de nuestras sensaciones remite a nuestra articular conformación biológica.

La forma como vemos las cosas, entonces, es sólo la forma como las vemos. Nada nos permite decir cómo las cosas son. No sabemos cómo ellas son. No podremos saberlo nunca. Esto significa que cada uno observa las cosas de acuerdo al tipo de observador que es. Pero sucede que, como los seres humanos podemos compartir lo que observamos, suponemos que las cosas son realmente así. Si lo que yo observo parece ser lo mismo que
observa mi vecino, tendrá que ser que las cosas son como ambos las observamos. Pero esta conclusión es altamente discutible.

En la vida diaria aceptamos como ciertas muchas cosas que, después de un análisis más riguroso, nos aparecen llenas de contradicciones. En este momento, por ejemplo, me parece que estoy sentado en una silla, frente a una mesa de forma determinada, sobre la cual veo hojas manuscritas e impresas. Creo que si cualquier otra persona normal entra en mi habitación, verá las mismas sillas, la mesa y los papeles que yo veo. Todo esto parece ser tan evidente, que apenas necesita ser enunciado. Sin embargo, ello puede ser puesto en duda de un modo razonable. Concentremos la atención en la mesa. Se ve rectangular, oscura y brillante. Si la golpeo, produce un sonido de madera. Al tacto resulta
pulimentada, fría y dura. Frente a esta descripción no parece haber dificultad alguna. Pero si queremos ser más precisos, empieza la confusión: aunque yo creo que la mesa es “realmente” de un mismo color, las partes que reflejan la luz parecen mucho más brillantes que las demás. Sé que si me muevo, serán otras las partes que reflejen la luz. De ahí se sigue que si varias personas en el mismo momento contemplan la mesa, no habrá dos que vean exactamente la misma distribución de colores. (Esto no tiene importancia mayor para la mayoría de los propósitos prácticos. Pero
para un pintor, por ejemplo, adquiere una importancia fundamental.) Así, de los diversos colores que la mesa parece tener, no hay razón para considerar que alguno sea más “real” que otro. Lo mismo puede decirse del material de que está hecha. Al tocarla parece pulida y lisa. Si uno de los presentes la mira a través del microscopio, sin embargo, verá
asperezas, prominencias y depresiones que no aparecen a simple vista para los demás. ¿Cuál es la mesa “real”?

Una vez que aceptamos lo anterior, nos damos cuenta de la importancia de preguntarnos por el tipo de observador que somos, por el tipo de observador que nos conduce a observar lo que observamos. Esta es una pregunta que difícilmente podemos hacernos cuando suponemos que observamos las cosas como ellas son y no de acuerdo a como
nosotros somos. Desde esta perspectiva, la pregunta pasa a ocupar un lugar central para entender cómo somos, cómo constituimos nuestros mundos y cómo nos relacionamos con los demás. “No vemos las cosas como son, sino de acuerdo a como somos”, dice el Talmud.

Cabe preguntarse, entonces, si cada mundo está afectado por las características del que observa, y si esos mundos no son inter penetrables, ¿caemos entonces en un relativismo sin salida? ¿Dónde está la verdad? O, mejor, ¿a qué podríamos llamar “verdad objetiva”?

EL OBSERVADOR, FENOMENOLOGÍA DEL OBSERVADOR
Rafael Echeverría
Newfield Consulting
Santiago, noviembre de 2007

La manera como observamos las cosas posibilita trabajar sobre los siguientes temas: observador, verdad, realidad, subjetividad

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